Lámparas e Iluminación en Navidad [Eficiencia Energética] – CENERGIA

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Se acerca la Navidad, fecha de profundo significado para el encuentro y reunión, sobre todo cuando muchos de los miembros de nuestra familia residen lejos por motivos de trabajo. Son días en los cuales hacemos uso de la energía para que la estadía de nuestras visitas sea lo más confortable posible.

Pero, ¿Podremos hacer realidad este deseo, sin desperdiciar, o por lo menos, consumiendo lo menos posible tan preciado recurso?

¡Sí es posible! teniendo presente los conceptos básicos de eficiencia energética para las necesidades diarias en nuestros hogares.

La definición más aceptada de eficiencia energética es la de añadir cada vez más valor a los productos y/o servicios consumiendo cada vez menos energía. Para lograrlo es necesario implantar medidas e inversiones a nivel tecnológico, pero también tomando medidas de gestión y buenos hábitos de consumo, en nuestros hogares, en nuestros trabajos y en el entorno donde nos desarrollamos.

Debe tenerse muy claro que eficiencia energética no es una reducción del consumo energético necesario para satisfacer nuestras necesidades, sino que el servicio o provecho logrado por su utilización debe mantenerse y mejorarse.

Representa un ahorro de energía muy cercano al 90% del consumo de una lámpara tradicional incandescente. Es decir, para un mismo nivel de iluminación que produce la lámpara (1200 lúmenes de la incandescente y 1250 lúmenes de la LED), la potencia necesaria es 100 W contra sólo 12 W de la LED; además, la vida útil es 30 veces mayor.

A nivel particular el beneficio inmediato que obtendremos será un ahorro económico que nos permitirá recuperar la inversión del costo del programa de eficiencia energética implantado.

A nivel mundial, estaremos colaborando en forma efectiva en la lucha contra el cambio climático, pues estaremos propiciando una menor emisión de gases de efecto invernadero. Es decir, menos contaminación ambiental, que significa más salud para todos.

En nuestros hogares, los equipos que contribuyen en mayor proporción al consumo energético son los de iluminación, refrigeradoras, cocinas y electrodomésticos en general; pero también debemos ser cuidadosos con los equipos electrónicos domésticos, como TV, computadoras y sonido, pues en su conjunto puede significar una parte importante de la factura de consumo eléctrico mensual.

Como medida general de eficiencia energética es muy importante revisar periódicamente, hacer un mantenimiento apropiado, de la instalación eléctrica de nuestro hogar, verificando el buen funcionamiento de los interruptores del tablero general, tanto los termomagnéticos como el diferencial, y comprobando las conexiones de los interruptores y tomacorrientes para evitar falsos contactos. Asimismo verificar el circuito de puesta a tierra.

Iluminación Artificial

La iluminación artificial es imprescindible para nuestra vida y confort, y por lo tanto, debemos ser cuidadosos en la selección de los equipos adecuados para cada uso y ocasión, aplicando el principio de iluminación localizada cuando sea posible. También es muy recomendable, como medida de eficiencia energética, utilizar colores claros en las paredes interiores y techos de las habitaciones, así como mantener limpias las lámparas y pantallas, de modo que sin aumentar la potencia se obtiene mejor luminosidad.

La iluminación artificial representa muy elevado consumo energético a nivel mundial, contrario al desarrollo sostenible del planeta; es por tanto necesario buscar la eficiencia energética y usar lámparas que incorporen nuevas tecnologías de ahorro.

En el año 1879 se inventa la bombilla incandescente por Thomas Alva Edison, la cual, como es conocido, ha sido mundialmente usada por más de un siglo (aunque hay lugares donde aún se continúa utilizando), y posee tres grandes problemas:

  1. Ineficiencia: únicamente el 10% de su energía es útil en iluminación, el 90% remanente se transforma en calor.
  2. Corta vida útil: 1.000 horas en el mejor de los casos, equivalente a 6 meses con un promedio de encendido de 5,4 horas al día.
  3. Contaminación que genera.

Las lámparas incandescentes están catalogadas como residuos especiales, pues contienen gases que mezclan en pequeñas cantidades el mercurio y el argón (sustancia altamente tóxica), para dirigir el flujo de la corriente eléctrica dentro del tubo. Una vez finalizado su ciclo de vida por uso, falla o por romperse, su disposición final no debe realizarse con residuos ordinarios y menos con reciclables.

La tecnología actual para los equipos de iluminación consiste en la llamada Diodo Emisor de Luz – LED (Light Emitting Diode) que en esencia es un cuerpo semiconductor sólido de gran resistencia que al recibir una corriente eléctrica de muy baja intensidad, emite luz de forma eficiente y con alto rendimiento, principio que enunció en su día Albert Einstein. Representa un ahorro de energía muy cercano al 90% del consumo de una lámpara tradicional incandescente. Es decir, para un mismo nivel de iluminación que produce la lámpara (1200 lúmenes de la incandescente y 1250 lúmenes de la LED), la potencia necesaria es 100 W contra sólo 12 W de la LED; además, la vida útil es 30 veces mayor.

Por su gran eficiencia estas lámparas, que abarcan longitudes de onda dentro de los espectros infrarrojo, visible y ultravioleta alcanzando luminosidades muy elevadas, se emplean como elementos transmisores en circuitos de control remoto de productos de electrónica de consumo.

Representa un ahorro de energía muy cercano al 90% del consumo de una lámpara tradicional incandescente. Es decir, para un mismo nivel de iluminación que produce la lámpara (1200 lúmenes de la incandescente y 1250 lúmenes de la LED), la potencia necesaria es 100 W contra sólo 12 W de la LED; además, la vida útil es 30 veces mayor.

Como dato histórico, para mejorar el rendimiento de las incandescentes, en el año 1959 se desarrollaron las lámparas halógenas, las cuales aumentaron la vida útil de 2000 a 4000 horas. Su funcionamiento es similar al de las incandescentes, pero la incorporación del halógeno (como yodo o bromo) en la ampolla ayuda a conservar el filamento aumentando la vida útil y eficiencia luminosa.  El vidrio se sustituye por un compuesto de cuarzo, que soporta mucho mejor el calor, permitiendo lámparas de tamaño mucho menor, para potencias altas. Desde el 1º de setiembre del 2016, la Comunidad Europea dictaminó retirarlas de mercado, a razón de su baja eficiencia y nivel de contaminación.

Luego se desarrollaron lámparas fluorescentes compactas – CFL (siglas del inglés “compact fluorescent lamp”), tecnología conocida desde 1930, pero mejorada por Ed Hammer, físico de General Electric, en 1975. Utiliza tubos fluorescentes que aumentan la luminosidad incrementando la superficie emisora, y por esta razón se dobla o enrolla el tubo de diferentes maneras. Permite aumentar el rendimiento luminoso, a comparación de las incandescentes, tienen una vida útil mayor, consumiendo menos energía eléctrica para producir la misma iluminación; su gran desventaja está la reproducción de colores, que aunque buena, no alcanza el espectro continuo de las incandescentes o halógenas (IRC de 80 VS IRC de 100), además el brillo no es logrado de forma inmediata y constituye un residuo contaminante al finalizar su vida útil por el mercurio que contienen.

Lámparas de iluminación en el tiempo, mejora de tecnologías

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