América Latina en la carrera de la energiewende

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Pasar del uso de combustibles fósiles, tales como carbón y petróleo, a energías renovables no convencionales, tales como la solar o eólica, es el reto que plantea la transición energética. Para dar a conocer los últimos avances en la materia, la capital alemana celebró esta semana el 2019 Berlin Energy Transition Dialogue (BEDT), un evento que reunió a expertos y representantes de una cincuentena de países. Costa Rica, Chile y Colombia presentaron el estado de la energiewende en la región.
 
Colombia
“Colombia está llena de retos y oportunidades, simultáneamente”, dijo la ministro de Energía y Minas de dicho país, María Fernanda Súarez. “Tenemos la sexta matriz energética más limpia del mundo, porque el 70% de nuestra electricidad viene de la generación hidroeléctrica. A pesar de que es uno de los países que emite menos dióxido de carbono, también es uno de los veinte países más vulnerables al cambio climático”, lamentó.
 
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El Índice de Transición de Energía (ETI) del Foro Económico Mundial, sitúa a Colombia en el puesto 34 entre los 115 países que forman parte de esta clasificación, por encima de Canadá, México, Perú y Brasil.
Suárez destacó la enorme oportunidad del desarrollo de energías renovables que pueden ayudar a diversificar la matriz energética del país. “La velocidad del viento de La Guajira, es dos veces más que la media mundial. Tenemos la voluntad política, pero podemos ser más agresivos debido a las oportunidades que tenemos”, aseguró.
Asimismo, apuntó al hecho que “tenemos un sector privado que está invirtiendo en el sector eléctrico”. Un ejemplo de ello es la inauguración, hace una semana, de El Paso, la planta solar más grande construida hasta la fecha en el país. Compuesta por cerca de 250.000 paneles solares, la planta producirá alrededor de 176 GWh al año, abasteciendo a cerca de 400.000 personas.
Costa Rica
En 2018, Costa Rica superó el 98% de generación renovable en su Sistema Eléctrico. El viceministro de Energía, Rolando Castro-Córdoba, recordó que el país centroamericano presentó recientemente la estrategia de descarbonización para 2050, en la cual la movilidad sostenible es una de las áreas en las que se centra este plan.
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Costa Rica cuenta con el apoyo del gobierno alemán que ha donado € 2,5 millones para adquirir tres buses eléctricos y sus respectivas estaciones de servicio que serán instaladas en San José. “Es una cooperación bilateral que busca generar impacto. Se han buscado temas estratégicos para ambos países, donde Costa Rica pueda ser un laboratorio para replicar su experiencia en otros países”, apuntó Castro-Córdoba a DW.
En el caso de los autobuses, “la idea es traerlos y prestarlos a empresas de autobuses para que los puedan usar y generar datos sobre la experiencia. Los buses eléctricos le dan un factor extra a un turismo cero emisiones, que va mucho con el país”, agregó.
El país centroamericano cuenta con el apoyo de la agencia alemana para realizar estudios técnicos para determinar cómo podrían calcularse los costos de un transporte eléctrico. Igualmente también están trabajando conjuntamente otros proyectos en el marco de la iniciativa ‘Mi Transporte’ , dedicada a ciudades inteligentes. “Todo ello sin perder de vista el desarrollo de nuevas tecnologías en este sector, pues ya tenemos cinco vehículos y una planta experimental de hidrógeno”, puntualizó.

México, potencial en standby

La ausencia de representantes de alto nivel por parte del gobierno mexicano, se suplió con un taller dedicado a este país. “México es uno de los países que se destacan en la calidad y diversidad del potencial de energías renovables”, aseguró a Philipp Hauser, especialista en América Latina de Agora Energiewende, entidad organizadora de dicho taller. “Hoy las energías renovables son muy económicas y esto puede promover un crecimiento económico sustentado en las diversas regiones del país”, agregó.

Teniendo en cuenta la distribución de las mismas en el territorio, “hay un potencial de utilizarlos como vectores de desarrollo regional. No obstante, para asegurar que un proyecto solar, eólico, hídrico o de biomasa tenga beneficios para la sociedad, hay que desarrollar y operarlo en un contexto de gobernación que define y asegura los papeles de cooperación del inversionista, de los tres niveles de gobierno y de las comunidades”, apuntó.

12/Abril/2019

 www.dw.com

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